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22 de febrero del 2018
Alternativas Bioracionales para el manejo integrado de plagas agrícolas
Autor:
M. en C. Horacio Tovar-Hernández


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La demanda de garantías de inocuidad y seguridad alimentaria, así como la necesidad de revertir la tendencia mundial del deterioro ambiental y de la salud de los consumidores por el uso indiscriminado de plaguicidas, enfatizan la importancia de modificar los métodos de control fitosanitario a través de la aplicación de biomoléculas con actividad plaguicida, o bien promoviendo el aprovechamiento in situ de bioplaguicidas (Vázquez L, A., Pérez, F. L, y Díaz, S. R. 2007).

El uso de aceites, extractos botánicos, jabones, productos microbiales, minerales, reguladores del crecimiento de los insectos y feromonas, son una alternativa viable para el Manejo Integrado de Plagas. Son efectivos contra poblaciones resistentes a plaguicidas químicos sintéticos, tienen baja probabilidad de generar resistencia, son de alta especificidad para las plagas y enfermedades que se desea controlar, son de bajo impacto para la fauna benéfica y vida silvestre, son biodegradables y poco persistentes en el ambiente, no tienen restricciones de tiempo para entrar a las superficies tratadas y, en su mayoría, están exentos de límite máximo de residuos. Con la finalidad de aportar elementos para las recomendaciones en su uso, se describe de manera general el modo de acción de cada grupo.

Aceites.

Los aceites vegetales o minerales para uso agrícola al contacto se adhieren al cuerpo de los insectos obstruyendo y reduciendo el suministro de oxígeno provocándoles la muerte por asfixia; en huevecillos produce deshidratación, coagulación y muerte del embrión. Evitan la penetración e infección de las estructuras fungosas que causan enfermedades en plantas. Mejoran las características de humectación y adhesión de soluciones de aspersión, facilitando la cobertura en aplicaciones foliares y prolongando su persistencia.


Botánicos.
La efectividad de los extractos botánico está en función de su estructura y en la dosis usada. Los extractos contienen ácidos grasos, alcaloides, aldehídos, aminoácidos no proteicos, azúcares, cianohidrinas, esteroides, fenoles, flavonoides, glicósidos, glucosinolatos, furanos, lignanos, quinonas, taninos, sesquiterpenos y terpenos. Tienen efecto insecticida o insectistático con inhibición del desarrollo y comportamiento de los insectos. Asimismo, efecto protector que incluye repelencia, disuasión de la alimentación u ovoposición, confusión o disrupción (Silva, A. G., et. al., 2002). Asimismo, alteran el ritmo fisiológico del sistema digestivo impidiendo la contracción de los músculos del intestino, ocasionado su parálisis y hemólisis; afección de la síntesis proteica, membranas celulares y tetanización mmuscular.

Algunas extractos (p.e. Larrea tridentata) contienen resinas y ácidos orgánicos con propiedades antioxidantes, citotóxica, antimicrobial e inhibidor de enzimas (Lira, 2003) de la pared de bacterias, micelio y cuerpos fructíferos de hongos, bloqueando la síntesis de sustancias vitales en la pared, ruptura y su plasmólisis; afectan el transporte mitocondrial de electrones. Otros (p.e. Citrus spp.) aportan elicitores que favorecen la síntesis y contenido de fitoalexinas, provocan la ruptura de la membrana celular de bacterias patógenas y retardan su crecimiento; reducen y oxidan el dióxido de carbono en las células hongos, dañando el citoplasma y la pared celular, impidiendo la multiplicación y aparición de cepas resistentes.

Jabones.

Son sales potásicas de ácidos grasos que al contacto disuelve la capa de cemento y cera que protegen el integumento de los insectos, penetran y rompen la matriz de lipoproteínas de la cutícula y membranas celulares destruyendo por completo el exoesqueleto, distorsionan la permeabilidad y fisiología celular causando el derrame de líquidos corporales y provocando la muerte del insecto por deshidratación. Asimismo, forman una película protectora sobre la superficie foliares tratadas que previene la entrada de hongos. Sus agentes tensoactivos ayudan a eliminar las mielecillas excretadas por los insectos al alimentarse, son compatibles con agua, aceites y grasas, reducen la tensión superficial de soluciones de aplicación incrementando la humectación y adhesión de los insumos fitosanitarios con que se mezcle.


Microbiales.

Contienen microrganismos y sus formulaciones incluyen a diferentes géneros y especies de hongos, bacterias, virus y las sustancias producidas por estos. El propágulo infectivo de los hongos entomopatógenos (p.e. Beauveria bassiana, Hirsutella thompsoni, Metarhizium anisopliae, Paecilomyces fumosoroseus, Paecilomyces lilacinus) se adhiere, penetra y coloniza al organismo blanco, liberando sustancias micóticas que afectan la fisiología y destrucción de órganos vitales hasta producir la muerte; el hongo sale por el ano, boca y orificios del integumento, liberando esporas que se dispersan infectando otros insectos. Los hongos antagonistas (p.e. Trichoderma harzianum) ejerciendo su acción por exclusión competitiva (competencia por espacio y nutrientes) e hiperparasitismo de hongos fitopatógenos, además producen metabolitos y enzimas hidrolíticas con actividad fúngica, promotoras del crecimiento o inductoras de respuestas de resistencia.

Las bacterias con efectos antagónicos hacia patógenos de las plantas (p.e. Bacillus subtilis), evitan el establecimiento de enfermedades por efecto de exclusión competitiva, crean una zona de inhibición en la superficie que previene y detiene el ataque de patógenos por competencia de nutrientes y espacio; producen metabolitos bioactivos con efecto antibiótico y antifúngico. Otras bacterias (p.e. Bacillus thuringiensis), al ser ingeridas por larvas de insectos, liberan sus componentes proteicos y dan origen a una toxina que perturba el sistema digestivo, desencadenando un proceso de lisis y pérdida de iones que alteran la presión osmótica, provocando la muerte. Los virus pertenecen a la familia de los baculovirus, al grupo de los granulovirus (GV) y Nucleopoly-hedrovirus (NPV) también tienen que ser ingeridos para provocar su acción.


Minerales.
Los principales minerales para uso agrícola incluyen al azufre, caolín y tierra de diatomeas. La acción insecticida, acaricida y fungicida del azufre se debe a su interferencia en la respiración celular y parálisis de los insectos; aplicado a temperaturas mayores de 30º C, el azufre puede provocar quemaduras. El caolín es una arcilla que por su gran capacidad de retención del agua, se utiliza como desecantes y repelente, las partículas de polvo sobre las superficies foliares irritan el cuerpo de los insectos, dificultan su alimentación y su ovoposición. La tierra de diatomeas son esqueletos de plantas microscópicas cuya acción insecticida se debe al efecto combinado de abrasividad y absorbencia; sus aristas laceran el exoesqueleto de los insectos y causan derramamiento de los líquidos corporales provocando la muerte por deshidratación; asimismo, por ser altamente absorbentes, al contacto provocan el desecamiento y muerte de los insectos. Otros minerales son el silicato de sodio, el polvo de rocas ricas en sílice, el polvo de roca caliza, el cobre y sus derivados, los polisulfuros de calcio o bario, el sulfato de hierro, y el permanganato potásico.


Reguladores del crecimiento de los insectos.

Son sustancias similares a la hormona juvenil (ecdisona) que controla la muda en insectos (p.e. azadiractina, nimbina, salanina, meliantrol, producidas por el árbol de Azadirachta indica y Melia azadarach). Actúan por contacto e ingestión principalmente en los estadios juveniles, inhibiendo la hormona juvenil y alterando la metamorfosis durante la muda, prolongando el desarrollo y alterando los estadios inmaduros (larva, ninfa y pupa); en insectos adultos promueve defectos morfológicos, reducción de la fecundidad-reproducción, actividad locomotriz y disrupción del aparato reproductivo causando esterilidad. Determinadas moléculas pueden alterar la función de las hormonas que regulan el proceso de la muda produciendo malformaciones, esterilidad o mortalidad (p.e. sustancias contenidas en Abies balsamea y Ocimum basilicum). Los inhibidores de la síntesis de quitina se consideran reguladores del crecimiento; la quitina es el componente principal del exoesqueleto de los insectos.

Feromonas.
Sustancias químicas emitidas por los insectos que provocan una respuesta en individuos de la misma especie. Las hay de atracción sexual, de alarma, de agregación y para otros tipos de comportamiento. Las feromonas se emplean en trampas para detección y captura masiva de insectos. También se utilizan para satura áreas y confundir a los machos para reducir el apareamiento.


La producción de alimentos debe priorizar el equilibrio entre la productividad y la sustentabilidad, el reto es incluir tecnologías que permitan administrar los recursos y controlar los organismos que afectan a los cultivos, utilizando métodos que satisfagan las exigencias toxicológicas, ecológicas y económicas, considerando los umbrales de tolerancia y priorizando el uso de las técnicas de control racional.

A pesar de que la efectividad biológica de aceites, extractos botánicos, jabones, productos microbiales, minerales, reguladores del crecimiento de los insectos y feromonas, en general es menor que los productos químicos sintéticos, asumen un papel importante en la agricultura del futuro y su aplicación, junto otros métodos alternativos, permitirá obtener rendimientos satisfactorios en cantidad y calidad que cumplan con los principios de inocuidad y seguridad alimentaria, con el mínimo impacto en los recursos y diversidad ecológica.

CITAS BIBLIOGRÁFICAS.
Asaff A., Reyes-Vidal Y., López y López E. y de la Torre M. (2002) Guerra entre insectos y microorganismos: una estrategia natural para el control de plagas. Avance y Perpectiva 21: 291-295.
Fernández, C. y Juncosa, R. 2002. Biopesticidas, ¿La agricultura del futuro?. Phytoma. 141: 14-19.
Lira, S. R. H. 2003. Estado actual del conocimiento sobre las propiedades biocidas de la gobernadora (Larrea tridentata [D.C.] Coville). Revista mexicana de Fitopatología. Julio-Diciembre, año/Vol. 21, número 002, Sociedad Mexicana de Fitopatología. Cd. Obregón, México. pp 214-222.
Millán, C. 2008. Las plantas, una opción saludable para el control de plagas. Red de acción en plaguicidas y sus alternativas paa América Latina. Uruguay. pp 99.
O´Farriel, N. H.____. Insecticidas bioracionales.
Vázquez L, A., Pérez, F. L, y Díaz, S. R. 2007. Biomoléculas con actividad insecticida: una alternativa para mejorar la seguridad alimentaria. Ciencia y tecnología alimentaria. Vol. 5, No. 004. Sociedad Mexicana de Nutrición y Tecnología de Alimentos. Reynosa, México. pp 306-313.
Silva, A. G., Lagunes, T. A., Rodríguez, M. J, C. y Rodríguez, L. D. 2002. Insecticidas vegetales: una vieja y nueva alternativa para el manejo de plagas. Manejo Integrado de Plagas y Agroecología (Costa Rica) No. 66 p. 4 - 1 2.
horaciotovar@ultraquimia.com

 

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